UNA MECHA (EN
MICHOACÁN)…
¡A SU MECHA!
Juan Manuel Salceda Olivares, el chamancito
El día jueves
29 de Noviembre, en medio de la fría tarde, en algún lugar de otra Morelia, tuvo lugar un evento que,
en nuestra opinión, sería importante conocer. La Casa del Estudiante “V. I.
Lenin” cerró su jornada político cultural “Basta de Represión;
Viva la Resistencia”,
que con motivo de su XVIII Aniversario inició
el 1º de agosto del presente año.
Varios
eventos organizaron, unos en Morelia, otros en algunas comunidades indígenas
como: Cherán y “Jardines de la Mintzita”
(Morelia); desde eventos artísticos hasta mesas redondas con temas como: “La Defensa del Territorio
y Las Resistencias
en Defensa de la Madre Tierra”, “Educación Popular y
Casas del Estudiante” y, “El Regreso del Régimen Autoritario
y Las Resistencias”.
Todos los eventos estuvieron planteados en ese tenor, el de la denuncia y la construcción
y fortalecimiento de esperanzas.
El evento de
clausura fue fundamentalmente significativo por varias razones, y te lo
queremos compartir:
a).- Se
presentaron tres materiales hechos e impresos en la Casa Lenin por moradores,
ex moradores y acompañantes de la misma. Un poemario
de un compa ex morador, un libro de
otro compa ex morador y el número VI de la Revista Erátseni. Lo significativo no sólo reside
en los temas que abordan los materiales, sino también en el modo en que
se produjeron, se editaron y se presentaron. Vamos por partes:
El número de
la Revista Erátseni, por ejemplo,
contiene una decena de artículos que fueron elaborados en el Taller de
producción y compartencia de saberes y conocimientos, el cual tiene
su origen y es impulsado desde el proyecto (de) Multiversidad de la Vida de Michoacán. Se trata de un espacio cuya
asistencia es absolutamente voluntaria y libre, donde no hay un maestro o
asesor, sino relaciones horizontales, donde tampoco hay salarios para nadie y
donde se busca “desbordar” la escuela. Por eso el nombre que lleva. Quienes
participamos en él nos propusimos generar y compartir saberes y conocimientos
nacidos de la mente y del corazón; es decir, buscamos, en un primer intento,
trabajar temas nacidos del corazón de los pueblos, de la gente y, por lo mismo,
útiles para avizorar y andar junto a ellos posibles soluciones. Escribimos, y
para ello nos ayudamos entre todos/as, y participamos en la edición de la
revista (imprimir, doblar, cortar, engrapar, etc.). La otra parte de la Revista,
el rincón del
poeta, también
es trabajo nacido de un Taller de
Creación Literaria “Ala de Colibrí”, el cual tiene más rato caminando y
funciona sobre bases similares. Eso hace muy distinto este número de los
anteriores, pues aunque en aquellos existe ya la semillita, el número en
cuestión constituye el parteaguas.
Sucedió algo
parecido con el poemario y el libro. Ambos tocan, desde una óptica crítica y
problematizadora, temas vinculados a nuestro “estar en el mundo”, a nuestro
“estar en la escuela”, a nuestro rebelde
andar. Y lo hacen desafiando los cánones de la epistemología dominante, o,
mejor dicho, desafiando los cánones de “la ciencia”. Antes que ceñirse a los
convencionalismos del lenguaje y del “método” científicos, o al lenguaje y las reglas
del “arte culto”, los autores recurren de nuevo a la vida, a lo anecdótico, a
lo irreverente, a lo “irrelevante”, para mostrar que hay otros modos de saber,
conocer y compartir palabra; la
palabra que nace del corazón, la palabra sincera, la palabra verdadera como la nombró Paulo Freire. Pero, además, los
autores, se integraron a la “talacha”, es
decir, cocieron libros, los pegaron, les pegaron sus pastas, etc. Todo el
trabajo se hizo manualmente, y dicho aprendizaje se los debemos a los compas de
Voces Oaxaqueñas Construyendo Autonomía y
Libertad (VOCAL), quienes incondicionalmente nos compartieron hace unos
años sus saberes respecto a la encuadernación casera.
Hay más. En
la presentación de los materiales, a la inversa de la convención, los autores
no dieron palabra, no robaron cámara –porque además ni había… ja, ja, ja, ja; y, conste, que si fueron
invitadas ¡he!-; quienes reflexionaron y compartieron palabra fueron un
comunero de Cherán, Don Chava Campanur, un colono/comunero de “Jardines de la
Mintzita”, Don Eliseo Herrera, y un maestro-canta-autor-poeta-pintor (y no
sabemos qué más), Don Gildardo Noble.
Un detallito
más, los materiales invitan a ser reproducidos sin autorización de nadie, sólo
se pide que tal acción no sea para lucrar o hurtar. Es decir, se rechaza de
modo firme y explícito la privatización de
saberes y conocimientos (copyright) y se busca contribuir “a des-alambrar” la teoría (copyleft). Algo
muy significativo, pues no conocemos en Michoacán, por el momento, una
iniciativa similar; ojalá esta mecha comience
a incendiar la pradera.
Y, ¿qué
creen? Sucedió algo más en ese evento, algo que se sale también de los
encuadres institucionalizados. Los compañeros/as invitaron de modo especial a
algunas comunidades indígenas, colectivos, grupos y personas que conocen la
resistencia de los/as Lenin (de Michoacán) y la han acompañado. Entre la
participación de los presentadores amenizaron solidariamente una orquesta y un
grupo de pireris; la orquesta Uapanekua,
de la comunidad indígena de Ihuatzio y los pireris de la comunidad indígena de
Nurio. Además, la participación de estos últimos -quienes además de cultivar la
tierra y beber pulque y tequila, hacen música y canto-, fue “un regalo de la
comunidad” en gratitud al acompañamiento de La Lenin
a la misma y al movimiento indígena nacional.
b) Como es de
suponerse, arranca –y se inaugura formalmente- un proyecto editorial autogestivo que lleva por nombre La Mecha. El Centro de Estudios de la
Casa Lenin que también participa en el impulso de este proyecto, había editado
ya un poemario, un libro y cinco números de la Revista referida (La Erátseni),
y aunque lo había hecho en parte con recursos propios o recurriendo a
Asociaciones Civiles como la Jitajanfora que coordina José Lara en Morelia,
Michoacán, no había dado el paso que hoy se atrevió a dar: con escasos y propios recursos editar. Antes los diseños y la
hechura de aquellos materiales fueron hechos por profesionales, hoy no, hoy lo
hacemos nosotros/as mismos/as, aprendiendo
haciendo.
c) Hay un
pequeñísimo detalle más. Sentando un precedente sin parangón en la historia de
las Casas del Estudiante de esta época (1968-2012), la Casa del Estudiante
“V.I. Lenin”, desafiando cualquier tipo de sospecha respecto a su consecuente
actuar, inauguró una la Sala de Lectura
que será abierta al público en general. Tal espacio lleva por nombre el del
poeta “Alberto Portillo Ambriz”, dado que se trata de una de las personas que
han sido fieles acompañantes de la resistencia de la Lenin y fue, además, quien
donó la biblioteca de su padre, la cual ha sido colocada en dicha sala.
Pero, este
hecho ¿Qué tiene de significativo? Mucho, pues constituye otro pasito más en
esa lucha por desalambrar la teoría.
A la inversa de lo que hace la escuela convencional –en la que está incluida la
Universidad- y de la tendencia privatizadora de “la educación” pública, la Casa
Lenin abre una especie de biblioteca abierta a todo tipo de público; no se
necesita credencial o “etiqueta” para entrar a ella y disfrutar de sus textos.
En hora buena
pues, y como por acá dicen cuando la
sorpresa, la esperanza y lo (im) posible se hacen el amor, ¡A su mecha!...

No hay comentarios:
Publicar un comentario